La opinión de los lectores

Si leiste el libro y deseas compartir tu opinión, escribí un comentario a continuación de esta entrada.

R.A. (edad aprox. 40 años): “Hola Diego. Queria felicitarte por tu libro, lo terminé de leer hace un par de horas y la verdad todavía estoy conmovida. La historia me atrapó al punto que lei el libro en tres dias, algo inusual para mi. Fui sintiendo mucha emoción en el transcurso de la lectura. Hace tan poco tiempo y pienso,¿què ha cambiado realmente desde entonces? Soy de tendencia más bien pesimista y muchas veces veo mas el sufrimiento que los alumbramientos de esperanza que van surgiendo por ahí. Por eso es que siento muchas veces “angustia social”, como suelo llamarla. Sigue habiendo gente sometida por el mundo, ancianos y niños que son explotados en fábricas, talleres clandestinos (sin ir mas lejos los que veo desde el edificio donde trabajo), gente que sigue muriendo a causa de intereses politico/religioso, personas a las que les siguen quitando sus tierras, que la pasan mal y siguen existiendo por ende también los “verdugos” y hay muchos… Cuantos temas uno se pone a pensar, a repensar, re valorar, re aprender…., toca de cerca, es muy reciente todo, el tema de la educacion , como hubo una época de manipulación en las escuelas y nos contaron una sola parte de la historia, lo viví en la mía….. lo que planteas en el epìlogo, nunca lo había pensado…. cuanta gente llena de odio racial todavía anda dando vueltas por el mundo….¿y como defender(se)? Yo no tengo familiares judios, vi la película Holocausto que daban en capítulos cuando era muy chica y me quedaron imágenes grabadas en la memoria que salieron mientras leía tu libro y de nuevo, es muy reciente y tan rápido se olvida el dolor y el sufrimiento. Uno sabe que siguen existiendo barbaridades ¿y qué hacemos? Está bueno que uno siga reflexionando sobre los hechos históricos. Que puedas dar a conocer este pedacito de la historia familiar dentro de la Historia es un homenaje a todos tus antepasados, que en parte son los antepasados de toda la humanidad. Hay mucho para seguir aprendiendo siempre.”

A.M.(ex compañero de colegio del autor, edad aprox.60 años): Acabo de leer tu novela “Asesinatos Discretos”, y quedé profundamente conmovido por varios motivos. Al tener la misma edad que vos, me hiciste recordar intensamente aquellos años en el colegio
Yo también soy judío, aunque en aquellos tiempos (me avergüenzo un poco) trataba de disimularlo. Estaba en la división A, rodeado por unos cuantos descendientes de alemanes. Si hubo algún episodio de agresión antisemita, fue muy sutil y no lo noté entre mis compañeros.
Mis padres y mi abuelo materno inmigraron a Buenos Aires en el 41, plena 2da Guerra. Me maravilla que pudieran conseguir la visa para entrar, ya que sabemos que los judíos no eran bienvenidos en aquellos tiempos.
El consejo de mis padres era: “Disimullá que sos judío, pero nunca olvides que lo sos”.¿ Verdad que es un tanto esquizofrénico?
Ahora comprendo que en la Europa ocupada este consejo me podría haber salvado la vida…
Un segundo comentario del mismo lector, enviado días más tarde: El tema de los nazis en el colegio me sigue obsesionando.
Si bien compartimos con vos el 2do año, durante casi toda la primaria yo era el único judío de mi clase (hasta que apareció C. W). Mis grandes amigos eran G.Q., H., T., D., P.. A algunos los sigo considerando excelentes personas. A otros, no.
Sé que unos cuantos familiares de ellos eran pro-nazis y odiaban a los judíos…¿Mis amigos también?
¿El veneno antisemita no suele derramarse a lo ancho de toda la familia?
Jamás se tocó el tema con ellos. Si hablé algo con G., la respuesta inevitable era:- Uds los judíos, siempre con la misma paranoia.
Cuando se quiere negar la judeofobia propia, se invoca la presencia del “gran amigo judío que tengo”.
¿No habré sido yo el que cumplía esta función?
Tu libro me sacudió esas ideas que tenía adentro, pero además me hizo recordar a mi querido Abuelo, y por eso te lo agradezco.
Él decía: Si se acuerdan bien de mí, entonces no moriré.

N.P.(aprox.60 años): Como Lea, leí tu libro de un tirón. Atrapante. Muy bien integrado lo histórico general y familiar con la ficción. Un libro, digamos, necesario porque como bien sabemos, el pasado también es presente. Y los temas de identidad y justicia están siempre vigentes. Necesario también rescatar historias de lucha partisana como la de tu tío Pinhas. ¡Increíble que se salvaran los tres! Me quedó pendiente saber cómo lo logró su mujer. Primo Levi dijo que sobrevivir era una cuestión de suerte pero veo que siempre hay historias de solidaridad y valentía que lo hacen posible ( el ex paciente de P o la médica rusa que ayuda a Lea – la escuché en internet ¡qué mujer!-)
También reviví recuerdos infantiles y adolescentes. El miedo y repulsión a los Tacuara cuando los descubrí en mi primer año en el Colegio Bs. As. El jefe, un alumno de 6º apellidado Iribarren (cosa que me apenaba x mis ancestros vascos) se paseaba con una chalina beige x la vereda ancha de la calle Bolivar y verlo me electrizaba recordando la esvástica y el ataque a la chica judía, a quien luego, mi compañera de secundaria Alicia conoció en Exactas.
Un tema colateral en el que pienso es la paradoja (?) de que muchos de la Alianza Nacionalista Restauradora como Rodolfo Walsh, Massetti, Garcia Lupo o de Tacuara, como uno de los fundadores, Baxter, luego fueran guerrilleros de izquierda!

C.C (mujer,edad aprox. 45 años): Diego,leer tu libro fue vivir, sentir, respirar un poquito de tu familia, de sus valores, principios, costumbres, y poder llegar a querer a Abraham en todas sus facetas, esposo, hermano, padre, abuelo, amigo, trabajador.
Leerlo fue recordar esa parte nefasta de la historia de esta humanidad, que aunque a algunos nos haya tocado vivirla mas lejanamente que a otros nos deja igualmente huellas profundas.
Leerlo fue un gusto enorme y una excelente experiencia que quiero agradecerte.

A.L (edad aprox.20 años): Diego, desde que empecé a leer el libro no puedo parar, espero terminarlo a tiempo para el día de la presentación.
Quería extenderte mis felicitaciones por un brillante trabajo, le he recomendado el libro a mi abuelo, que es un ávido lector de literatura sobre el holocausto.

MH (mujer, aprox. 55 años):  Estoy leyendo tu libro, es fascinante. Muchas de las escenas que describes me recuerdan a los relatos que oi de mis padres a lo largo de mi vida. Solo que ellos lo vivieron en Budapest.
Tu libro me conmueve en algunos capítulos, me fascina en otros, y en todos me resulta muy interesante. Mientras lo leo me transporta a otroa época, me olvido de lo que ocurre a mi alrededor.

MH (II): Terminé de leer tu libro. Hace tiempo que no tenía en mis manos uno que me mantuviese atrapada como este.